Filosofía Suzuki

El Dr. Shinichi Suzuki (1898-1998) fue un violinista y pedagogo musical japonés del s.XX, quien basó su método de educación musical en la forma como los niños pequeños aprenden su lengua materna.

La filosofía Suzuki nos lleva a entender que el proceso de desarrollo de los niños en cualquiera de sus capacidades, se puede producir de una manera natural e inconsciente, tal como sucede con el aprendizaje de la lengua materna, gracias a la existencia de un entorno estimulante y positivo. El apoyo y la motivación con amor de sus padres, son fundamentales para que el niño sienta que hace bien lo que hace y se estimule a continuar haciéndolo.

La metodología Suzuki, busca potenciar el talento que yace en cada individuo, favorecer una actitud de exploración a través de los sentidos, promover la libertad para la auto-expresión, estimular la observación y la concentración, fomentar los valores de respeto, amor, disciplina y bondad, causando un impacto positivo del individuo en su entorno.

Los principios fundamentales de la filosofía Suzuki son:

Todos los niños pueden

El talento no es innato, sino que es aprendido y se desarrolla gracias al ambiente motivante y positivo que crean los padres. Así como un niño puede aprender a hablar su lengua materna, de la misma manera tiene la habilidad para aprender a tocar un instrumento. El potencial de cada niño es ilimitado.

Las habilidades se desarrollan desde los 0 años de edad

Los niños son más receptivos neurológicamente a edades tempranas y tienen un gran deseo por explorar y descubrir el mundo.

El entorno amoroso nutre el crecimiento

Un ambiente positivo, lleno de amor, sensibilidad y reconocimiento, motiva al niño a seguir explorando y repitiendo lo que le gusta hacer y a enfrentar nuevos retos.

Escucha

El niño, desde el nacimiento está expuesto a la escucha del idioma y esto es imprescindible para que aprenda a hablar su lengua materna. Para el desarrollo de su oído musical, los alumnos Suzuki deben escuchar las grabaciones de las piezas que van a tocar.

Repetición y aprendizaje acumulativo

Cuando el niño aprende una nueva palabra, la repite hasta que la domina. La habilidad se convierte en conocimiento gracias a la repetición. El vocabulario aprendido y dominado, no se descarta, por el contrario, nuevas palabras se suman a él y lo van enriqueciendo. Cuando un alumno Suzuki aprende una nueva pieza musical, la repite hasta dominarla y esta se suma al repertorio musical del alumno. El repertorio se revisa constantemente para mejorar las piezas en otros aspectos más sofisticados de la música.

Lectura Musical

Los niños no aprenden a leer cuando aprenden a hablar. De la misma forma los alumnos Suzuki aprenden a tocar el instrumento, primero de oído y cuando ya están preparados para la lectura de su lengua materna, comienzan a exponerse a la lectura musical. Esta habilidad se desarrolla en las clases grupales de Lenguaje Musical.

El éxito crea más éxito

El niño desarrolla habilidades a partir de lo que ya sabe hacer y la repetición promueve la satisfacción de hacer las cosas cada vez mejor. Así el niño desarrolla la autoconfianza y la seguridad en sus propias capacidades, lo que lo lleva a seguir intentando nuevas habilidades que lo harán sentir más y más éxito.

La participación de los padres es determinante

Los niños aprenden observando las acciones y comportamientos de sus padres. El amor con que los padres nutren a sus hijos, se convierte en el mejor alimento para el crecimiento y el desarrollo de nuevas habilidades.

Para el niño debe ser evidente que los adultos se preocupan por el, lo cuidan, lo comprenden y lo aceptan tal cual es. Los padres deben lograr un equilibrio, entre la protección y la independencia, que le permita a sus hijos descubrir el mundo y crecer en sus habilidades.

Los niños aprenden unos de otros

El aprendizaje es contagioso. La observación de los logros de otros niños en las clases grupales y en los recitales, estimula el crecimiento y el deseo de logro.

El Triángulo Suzuki

El triángulo Suzuki nos muestra de forma gráfica, que las tres partes que intervienen en el proceso de aprendizaje, alumno, maestros y padres, tienen la misma importancia. El alumno se ubica en la punta superior del triángulo y los padres y maestros en los ángulos de la base del mismo, ya que estos conforman el soporte para el crecimiento y desarrollo musical del niño. Los padres están presentes de forma activa y atenta en todas las clases.

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